Los jugadores para ingresar a un torneo de póker deben pagar el llamado “buy-in”. Además, la ganancia del casino o de la sala reside en que cobran un monto extra. Por ejemplo, si el buy in es de $100, es probable que la casa cobre $10. Entonces, el jugador tiene que pagar en total $110. El premio total del torneo se calcula multiplicando el valor del buy in por la cantidad de jugadores inscriptos en el torneo. Depende de cada torneo la cantidad de premios que pueden ser entregados. Se pueden entregar hasta 10 premios en algunos casos.
Generalmente se explica el reglamento de premios al momento de hacer el buy in.
Al comenzar, todos los jugadores tienen exactamente la misma cantidad de fichas. Con el correr del tiempo las apuestas comienzan a subir. Las velocidades de dichos cambios determinarán si se trata de un torneo de póker rápido o lento. Por lo general los jugadores experimentados prefieren los torneos lentos. Cada jugador queda automáticamente eliminado cuando pierde todas sus fichas, salvo que el torneo considere la posibilidad de enganche. En ese caso debe pagar por una segunda oportunidad no contemplada en el buy in.
El final es muy sencillo: cuando un jugador consigue todas las fichas del torneo, se consagra ganador.
Si bien ser el ganador de un torneo de póker tiene un fuerte porcentaje de azar, está comprobado que para los éxitos a largo plazo en póker es necesaria una alta dosis de experiencia, habilidad y técnica. No es mera casualidad que se repitan nombres en los listados de ganadores.



